En la dirección de Bibliotecas de la UFRO se presentó libro dedicado a la infancia que pone en valor la producción de sal de mar

La publicación busca ser una herramienta para devolver la relevancia de esta actividad humana que constituye un patrimonio vivo y permitir que los niños puedan acceder y valorar este conocimiento.

La psicóloga de la Universidad de Chile y activa promotora del reconocimiento y resguardo de la producción de sal mar que se realiza en los sectores costeros de Cahuil, Bocalemu y Boyecura, Virginia PataSalada, llegó hasta la Universidad de La Frontera para presentar su libro dedicado a la infancia sobre esta práctica, “Chadi Lafken. Relato de sabiduría ancestral mapuche de sal de mar”, donde compartió su experiencia y expuso su visión sobre el tema.

El trabajo de investigación y la presentación del libro contó con la colaboración del Centro de Documentación Indígena de la Dirección de Bibliotecas y Recursos de la Información, donde la profesional pudo acceder a material relevante sobre los orígenes ancestrales de esta técnica desarrollada por antiguas comunidades lafkenches de la zona y que ha logrado sobrevivir a los embates de la modernidad y la desprotección en la que permaneció durante décadas, llegando casi a extinguirse, pero que hoy sus protagonistas, los salineros, han sido declarados Tesoro Humano Vivo por el Ministerio de las Culturas.

El libro fue presentado por el coordinador de Ediciones UFRO, el Dr. en Literatura, José Manuel Rodríguez, quien apuntó que este trabajo, tanto el libro como el estudio y activismo que le precede, “es un valioso ejercicio de recuperación de la memoria que se traduce en la restitución de una cultura y de un saber, donde occidente precisamente sufre de la imposición de un solo saber. Aquí Virginia se va encontrado con una cultura y la va descubriendo, plasmándola en un libro de oralitura, donde una memoria se impone a la memoria higienizada de occidente, que nos ayuda a construir la memoria Otra de la nación”.

Virginia Patasalada, que es el nombre simbólico de Virginia Opazo, es oriunda de este territorio y ahora ha vuelto para tomar la responsabilidad de revitalizar esta actividad, además es fundadora de la Asociación Gremial de Salinaras y Salineros de Chile e integrante de la Organización de la Fiesta de la Sal, tradición revitalizada a través de su trabajo en el territorio. Algunos de sus objetivos y logros ha sido aportar a la visibilización de esta actividad, volver la dignidad y desmasculinizar el oficio, denunciar y llamar la atención respecto de algunas acciones de infraestructura pública que atentan con la continuidad geonatural de los ciclos de salinización; instaurar espacios de difusión y educación en ámbito infantil, entre otras acciones que hoy se presentan como urgentes para el resguardo de esta importante base material de la cultura e identidad de ese territorio.

“Luego de trabajar en un estudio para el entonces Consejo de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, sobre este tema, decidí quedarme porque me enamoré de la sal y me reencontré con toda mi familia y la alegría que me ha dado este lugar. Además muchos de quienes realizan este oficio tienen una edad avanzada, entre 60 y 100 años, que no tuvieron acceso a la lectoescritura por lo tanto es una tradición oral. Soy parte de una generación que se nos encargó estudiar, pero además de estudiar se necesita continuar con el oficio y la transmisión de este conocimiento, por lo que he decido asumir esa tarea”, puntualizó la investigadora.

 

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